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Uveítis: síntomas que no puedes ignorar

La uveítis es una enfermedad visual poco conocida entre la población mundial y, a la vez, una de las más graves según la comunidad científica.

Si es la primera vez que oyes hablar de ella o si desconoces la manera como se suele manifestar en los pacientes, presta mucha atención a lo que vamos a contarte en este post sobre la uveítis y sus síntomas.

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Uveítis, ¿en qué consiste este trastorno?

Lo primero que debes saber es en qué consiste la uveítis, un trastorno que se origina por la inflamación de la úvea, es decir, la capa intermedia del ojo y una de las tres que se encuentran ubicadas en dicha zona junto a la esclerótica y la retina.

La úvea, a su vez, está compuesta por tres estructuras: el iris y los cuerpos ciliares, que se encuentran en la parte anterior del ojo, y la coroides en la zona posterior del mismo. En ella conviven miles de arterias y vasos que se encargan de transportar la sangre que irriga y nutre la zona ocular para que el proceso visual se desarrolle satisfactoriamente.

Debido a esto, cualquier alteración en el sistema circulatorio o en el flujo sanguíneo tendrá una repercusión inmediata en la úvea, sobre todo si dicha alteración ha sido motivada por enfermedades como la psoriais, los herpes, la toxoplasmosis, la sífilis, la sarcoidosis o la artritis reumatoide, entre otras.

Hombre con camiseta blanca y camisa azul estirándose

Uveítis: síntomas inequívocos de la enfermedad

Existen diferentes tipos de uveítis reconocidos por la ciencia, aunque los más comunes son cuatro: la uveítis anterior, la uveítis posterior, la pars planitis y la panuveítis. Todas ellas se diferencian por el nivel de inflamación o por su carácter recurrente o crónico.

Sin embargo, y aunque cada una de ellas pueda tener características específicas, en términos generales la uveítis se manifiesta a través se síntomas como:

  • Enrojecimiento ocular e incluso de la zona aledaña al ojo.
  • Visión borrosa parcial o plena.
  • Fotofobia: sensibilidad a las fuentes de luz.
  • Manchas flotantes.
  • Pérdida de visión gradual o parcial.
  • Dolor ocular.

Para el oportuno diagnóstico de la uveítis, el oftalmólogo debe realizar una exploración a fondo de la zona ocular y detectar la inflamación en la úvea. Cuanto más pronto se haga, mejores y más rápidos serán los resultados del tratamiento indicado.

El diagnóstico precoz es fundamental, además, por el hecho de reducir el riesgo de que aparezcan nuevas complicaciones derivadas de la inflamación, entre ellas la ceguera.

Algunas veces, la detección de la uveítis suele requerir de analíticas de sangre de los pacientes, pues es bueno recordar que, tal como hemos señalado antes, esta anomalía puede estar causada por problemas circulatorios, sanguíneos u otros que afecten la calidad de la sangre o el funcionamiento de venas y arterias.

De no ser tratada oportunamente, la uveítis puede dar lugar a otras patologías oculares como las cataratas, el glaucoma, o el desprendimiento de retina, entre otras.

Ya conoces los principales indicios que suele provocar la aparición de la uveítis. Ahora debes mantenerte atento a la aparición de estos síntomas. ¿Estás preparado para ello?

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