Clínica Baviera
Llama gratis
900 180 100

Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

¿Tiene algo que ver el ojo seco con la visión borrosa?

Un buen número de pacientes considera que el ojo seco y la visión borrosa son dos problemas visuales que nada tienen que ver el uno con el otro. De hecho, se suele solicitar un diagnóstico por separado creyendo que ambas cuestiones remiten a causas distintas. No obstante, la experiencia ha demostrado que, en no pocos casos, estos dos síntomas se encuentran estrechamente ligados. Es más, es oportuno señalar que algunas veces uno de ellos se deriva del otro. ¿Quién es quién en esta relación?

New Call-to-action

La visión borrosa como síntoma del ojo seco

La visión borrosa puede obedecer a múltiples factores y, de hecho, es un síntoma que se encuentra bastante extendido entre los pacientes con problemas visuales.

Cuando hablamos del ojo seco, la visión borrosa es una de las manifestaciones que más se repiten entre las personas que padecen de esta anomalía, la cual suele ir acompañada de otras como la excesiva sensibilidad a la luz, la sensación de tener arena dentro del ojo, el ardor, la picazón o el enrojecimiento de la zona ocular.

Recordemos que el ojo seco es un síndrome que se presenta cuando los ojos no logran mantener una película lagrimal suficiente o de buena calidad y, por consiguiente, éstos pierden el nivel de hidratación necesario para un adecuado funcionamiento.

El riesgo en estos casos es doble, pues no sólo se trata de que los ojos carecen de los niveles de hidratación recomendados, sino que además son incapaces de protegerse de agentes externos o de eliminar partículas que se introduzcan en ellos.

Es en ese momento cuando el funcionamiento normal del ojo se altera, generando, entre otras reacciones, la pérdida de la visión o la visión borrosa como producto de una afectación corneal directa, también llamada queratitis.

Visión borrosa de un hombre con camisa verde y bicicleta

¿Cómo recuperar la visión tras sufrir del ojo seco?

La visión borrosa que se presenta como consecuencia del síndrome del ojo seco sólo se puede tratar en la medida en que se atacan las causas de esta anomalía visual, es decir, si se consigue que los ojos recuperen sus niveles normales de hidratación.

Entre las causas más comunes de esta enfermedad se sitúan el ser fumador (activo o pasivo), una excesiva exposición al sol, el abuso del aire acondicionado en meses de verano, el desenvolverse en un ambiente demasiado seco o con vientos recurrentes o el efecto colateral de una cirugía ocular.

Aunque es prácticamente imposible reducir del todo el riesgo de sufrir esta anomalía, sí que podemos tomar algunas medidas que nos ayuden a disminuir las probabilidades de padecerla. Repasa con nosotros algunas de ellas:

  • Parpadear más a menudo para permitir que el aparato lagrimal trabaje como debe hacerlo y no deje de producir lágrimas de calidad.
  • Limpiar con regularidad las pestañas con compresas calientes, lo cual nos ayuda a eliminar el déficit lagrimal.
  • Aplicar ungüentos lubricantes durante las horas del sueño, siempre y cuando estos productos sean avaladas por nuestro oftalmólogo.

No obstante, si la causa del síndrome del ojo seco es una posición anormal de uno o de los dos párpados, la mejor solución será sin duda la intervención quirúrgica que les devuelva su posición habitual.

New Call-to-action

No hay comentarios

Todavía no hay comentarios.

Escribe un comentario