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Bye bye gafas con Cirugía Refractiva

Prueba de visión para saber si tienes un defecto refractivo

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Niña rubia realizándose pruebas de visión

El test de agudeza visual

Mediante el test de agudeza visual es posible conocer, con gran fiabilidad y máxima precisión, el defecto refractivo de cada paciente, es decir, si padece de miopía, hipermetropía y/o astigmatismo. Este tipo de prueba permite también la medición de cada defecto refractivo mediante un sistema estandarizado, que se conoce como dioptrías. De esta forma, se puede corregir con gran eficacia el defecto visual, ya sea con gafas, lentes de contacto o con una intervención quirúrgica.

¿En qué consiste esta prueba?

Para medir la agudeza visual y el número de dioptrías el especialista utiliza normalmente dos sistemas complementarios:

  1. Autorrefractómetro. Se trata de un aparato que proyecta, de forma automática, una imagen que se enfoca y desenfoca en los ojos del paciente. Este sistema (totalmente indoloro y que no produce molestias de ningún tipo) permite, en unos pocos segundos, saber si el paciente tiene o no un defecto refractivo y las dioptrías aproximadas.
  2. Test de optotipos. Posteriormente, el especialista coloca unas lentes de distinta graduación con un aparato especial para afinar el número exacto de dioptrías y medir la agudeza visual.

Estas pruebas de vista requieren la colaboración del paciente, en especial la segunda ya que tiene que expresar las letras o números que es capaz de distinguir en un cartel (optotipo). Por este motivo, en caso de niños muy pequeños (de 0 a 5 años), que en ocasiones no saben leer, el óptico u oftalmólogo debe apoyarse en otros tipos de pruebas:

  • Prueba de Bruckner o test del reflejo rojo. El especialista hace incidir una luz sobre ambos ojos (en una habitación con poca luz) y, a continuación, valora el tipo de reflejo rojo que se produce. Si detecta algún tipo de asimetría, es un indicativo de la necesidad de realizar pruebas complementarias.
  • Valoración de signos indirectos. En niños de menos de 2 años no es posible realizar un test de agudeza visual normal, por lo que solo es posible estimar alguna disfunción visual por la observación de signos indirectos, como que un bebé de 2 ó 3 meses no sea capaz de mirar ni seguir directamente un objeto.

Estas son las principales pruebas de un test de visión, aunque el oftalmólogo puede decidir hacer otras pruebas complementarias si lo considera necesario. Estos serían algunos ejemplos: una tonometría para medir la tensión intraocular, una topografía corneal que permite conocer exhaustivamente la superficie de la córnea o el estudio de fondo del ojo, especialmente indicado para comprobar el estado de la retina.

 
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