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Mundo Baviera

¿Cómo identificar enfermedades oculares rápidamente?

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La única forma de identificar enfermedades oculares, sin lugar a dudas, es ir al oftalmólogo. El oftalmólogo es la persona adecuada para realizar los diagnósticos de las enfermedades oculares. Sin embargo, muchas veces no acudimos a consulta hasta que los síntomas están muy avanzados, lo que puede hacer que el pronóstico no sea tan bueno. 

En este artículo te contamos cuáles son los principales síntomas de algunas de las enfermedades oculares más comunes. Estando atentos a estos síntomas, podemos saber si es conveniente acudir al oftalmólogo o no. ¡Toma nota!

¿Cómo identificar enfermedades oculares rápidamente?

Como pacientes, debemos estar atentos a una serie de síntomas que pueden hacernos pensar que tenemos algún tipo de enfermedad ocular. Según sea el caso, podemos encontrarnos ante los siguientes problemas visuales.

Miopía

La miopía es un defecto refractivo que provoca que veamos mal cuando miramos a los objetos lejanos. Se trata de un problema que depende de la curvatura de la córnea. Al ser un problema de la refracción, se puede corregir con facilidad usando gafas, lentillas o cirugía refractiva

Los principales síntomas de la miopía son los siguientes: 

Si sospechamos que podemos tener miopía (o que esté mal graduada) debemos acudir al oftalmólogo para que lleve a cabo una revisión de la graduación de la vista. 

Hipermetropía

La hipermetropía es un problema visual similar a la miopía pero, en este caso, la visión borrosa aparece cuando se mira de cerca. Por ejemplo, al intentar leer un libro o al mirar el teléfono móvil. Al igual que sucede con la miopía, se puede corregir con gafas, lentillas o cirugía refractiva. 

Los principales síntomas de la hipermetropía son los siguientes: 

  • Visión borrosa al mirar objetos de cerca.
  • Dolor de cabeza.
  • Visión nublada.
  • Fatiga visual.

Si sospechamos que podemos tener hipermetropía (o que esté mal graduada) debemos acudir al oftalmólogo para que lleve a cabo una revisión de la graduación de la vista. 

Astigmatismo 

El astigmatismo es un problema de la refracción (igual que la miopía y la hipermetropía). Sin embargo, en el caso del astigmatismo, el paciente experimenta visión borrosa tanto cuando mira de cerca como de lejos. Al ser un problema refractivo, también puede corregirse mediante el uso de gafas, lentillas o cirugía refractiva. 

Los principales síntomas del astigmatismo son los siguientes: 

  • Visión borrosa al mirar tanto de cerca como de lejos.
  • Dolor de cabeza.
  • Visión nublada.
  • Fatiga visual.

Si sospechamos que podemos tener astigmatismo (o que esté mal graduado) debemos acudir al oftalmólogo para que lleve a cabo una revisión de la graduación de la vista.

Presbicia o vista cansada

La presbicia o vista cansada es un problema visual asociado a la edad. Empieza a manifestarse a partir de los 40 o 45 años, y la mayoría de la población lo sufre en mayor o menor grado a partir de los 60 años. La presbicia se caracteriza porque el paciente empieza ra ver borroso cuando  mira de cerca. Por ejemplo, cuando quiere leer un libro, mirar el teléfono móvil o al intentar leer el menú de un restaurante. 

En este sentido, los síntomas de la presbicia son muy similares a los de la hipermetropía. Sin embargo, tienen causas distintas y, en el caso de la presbicia, se trata de un problema que siempre está asociado a la edad. 

Los principales síntomas de la presbicia o vista cansada son los siguientes: 

  • Visión borrosa al mirar de cerca.
  • Necesidad de alejar los objetos para poder verlos con claridad.
  • Dolor de cabeza.
  • Visión nublada.
  • Fatiga visual.

Si sospechamos que podemos tener presbicia o vista cansada, debemos acudir al oftalmólogo para que lleve a cabo una revisión de la graduación de la vista. La presbicia o vista cansada se puede tratar con gafas y lentillas progresivas, con cirugía refractiva láser o con cirugía para implantar una lente intraocular multifocal. 

Chalazión 

El chalazión es un pequeño grano en el párpado. Puede aparecer en cualquiera de los párpados y en cualquier zona. Aunque es más habitual en el extremo, justo donde nacen las pestañas. El chalazión aparece cuando un folículo piloso del párpado se obstruye. Esto produce un grano similar a una espinilla pero, en este caso, en el párpado. 

Si sospechamos que tenemos un chalazión en el ojo nunca debemos intentar explotarlo o extraerlo. Al ubicarse en el párpado, no son iguales que las espinillas que pueden aparecer en otras zonas de la piel, y manipularlo es muy peligroso y puede favorecer que se infecte. 

Los principales síntomas de un chalazión son los siguientes: 

  • Bulto o grano en el párpado. 
  • Enrojecimiento en el párpado o en la zona del párpado. 
  • Sensación de una bolita dura dentro del grano. 
  • Molestias al parpadear.
  • Sensación de tener algo dentro del ojo.

Si sospechamos que tenemos un chalazión, lo más recomendable será acudir al oftalmólogo para que pueda valorar si es necesario extirparlo. Esto se lleva a cabo mediante cirugía ambulatoria, y el paciente apenas nota molestias. 

Cuando tenemos un chalazión es muy importante que cuidemos la higiene de la cara y, sobre todo, la de los párpados. Si un chalazión se infecta se puede convertir en un orzuelo, que es mucho más molesto y doloroso. 

Orzuelo 

El orzuelo es el resultado de un chalazión infectado. Si la obstrucción del folículo piloso no se soluciona, esto puede provocar la acumulación de bacterias en la zona afectada. Si se produce una infección, el estado del chalazión empeora, convirtiéndose en un orzuelo. 

Los principales síntomas del orzuelo son los siguientes: 

  • Bulto o grano en el párpado. 
  • Dolor en la zona, sobre todo al tacto.
  • Inflamación del párpado y de la zona alrededor del ojo.
  • Enrojecimiento en el párpado o en la zona del párpado. 
  • Sensación de una bolita dura dentro del grano. 
  • Molestias al parpadear.
  • Sensación de tener algo dentro del ojo.
  • Lagrimeo abundante.
  • Secreción de mucosidad en el ojo
  • Dificultad para mantener abiertos los ojos. 
  • Fotofobia o sensibilidad a la luz.

Si sospechamos que podemos tener un orzuelo en el ojo, es muy importante que acudamos al oftalmólogo cuanto antes. De esta forma, podrá valorar si es recomendable extirparlo o no. Además, es probable que el médico recomiende el tratamiento del orzuelo con colirios o pomadas con antibiótico. Este tipo de tratamiento farmacológico ayuda a eliminar la infección y a que los síntomas desaparezcan en menos tiempo. 

Conjuntivitis

La conjuntivitis es una de las enfermedades oculares más habituales. Se produce como consecuencia de la irritación e inflamación de la conjuntiva (la membrana que recubre el exterior del ojo y el interior del párpado). 

La conjuntivitis puede ser de tres tipos distintos: 

Los principales síntomas de la conjuntivitis son los siguientes: 

  • Picor o escozor en los ojos.
  • Enrojecimiento en los ojos. 
  • Lagrimeo abundante.
  • Dificultad para mantener abiertos los ojos. 
  • Fotofobia o sensibilidad a la luz. 
  • Inflamación de los párpados. 
  • Mucosidad ocular (sobre todo en el caso de que sea una conjuntivitis bacteriana).

Por lo general, las conjuntivitis alérgicas suelen remitir por sí solas cuando nos alejamos del alérgeno que lo produce. En este sentido, lavar los ojos con abundante agua suele ayudar a reducir considerablemente los síntomas. 

Sin embargo, en el caso de las conjuntivitis víricas y bacterianas, los síntomas pueden prolongarse durante varios días, o incluso semanas si no se recibe tratamiento. Debido a esto, si sospechamos que tenemos una conjuntivitis y los síntomas se prolongan durante varias horas sin que muestren signos de mejoría, lo más aconsejable será acudir al médico para que valore cuál es el tratamiento más adecuado en cada caso. 

Blefaritis

La blefaritis es una de las enfermedades oculares más habituales. Se caracteriza por la inflamación del párpado, y puede afectar solo a uno o a ambos párpados, así como solo a un ojo o a los dos. Las causas que pueden producir la blefaritis son variadas. Por ejemplo, una reacción alérgica o una infección. 

Los principales síntomas de la blefaritis son los siguientes: 

  • Inflamación del párpado (uno o ambos).
  • Inflamación de la zona alrededor del párpado. 
  • Enrojecimiento de la zona inflamada. 
  • Dificultad o molestias para abrir los ojos. 
  • Picor o molestias en los ojos. 
  • Lagrimeo abundante.

En el caso de que la blefaritis esté causada por una reacción alérgica leve, es posible que lavar la zona con abundante agua ayude a reducir la inflamación. Sin embargo, si la inflamación no remite en pocas horas o si la persona empieza a sentirse peor, lo más recomendable será acudir al médico para que examine al paciente y pueda valorar cuál es el tratamiento más recomendable en cada caso. 

Fatiga ocular 

La fatiga ocular aparece cuando se fuerza la vista durante mucho tiempo seguido. Por ejemplo, cuando realizamos alguna actividad como leer, escribir, utilizar pantallas, etc.

Los principales síntomas de la fatiga ocular son los siguientes: 

  • Sensación de cansancio en los ojos. 
  • Visión borrosa o visión nublada. 
  • Enrojecimiento de los ojos. 
  • Picor o escozor en los ojos.
  • Lagrimeo abundante. 
  • Sequedad ocular (se puede alternar con lagrimeo abundante). 
  • Sensación de tener arenilla en los ojos.
  • Dificultad para mantener abiertos los ojos. 
  • Fotofobia o sensibilidad a la luz. 

Lo más habitual es que la fatiga ocular desaparezca por sí sola pasadas un par de horas después de dejar de hacer la actividad que la ha causado. En este sentido, se recomienda descansar la vista (si se puede cerrar los ojos mejor) y aplicar lágrima artificial para mejorar la hidratación y lubricación de los ojos. 

Si los síntomas no desaparecen pasadas unas horas después de dejar la actividad que causó la fatiga ocular, se recomienda acudir al médico. 

Síndrome de ojo seco

El síndrome del ojo seco aparece cuando el ojo no es capaz de producir lágrimas en cantidad o de calidad suficiente como para lubricar e hidratar el ojo correctamente. Puede ser un problema crónico o aparecer como consecuencia de la realización de alguna actividad concreta (por ejemplo, el uso continuado de pantallas). 

Los principales síntomas del ojo seco son los siguientes: 

  • Picor o escozor en los ojos.
  • Visión borrosa o visión nublada. 
  • Enrojecimiento de los ojos. 
  • Sensación de tener arenilla o algún cuerpo extraño dentro de los ojos.
  • Dificultad para mantener abiertos los ojos. 
  • Fotofobia o sensibilidad a la luz. 
  • En ocasiones, puede aparecer lagrimeo abundante que, a pesar de ello, no consigue calmar el picor ocular. 

Habitualmente, el tratamiento del síndrome de ojo seco se realiza mediante la aplicación de lágrimas artificiales. Estos productos imitan la composición de la lágrima natural del ojo, y permiten hidratar y lubricar el ojo para que funcione correctamente y desaparezcan los síntomas. 

Si creemos que sufrimos síndrome de ojo seco, lo más recomendable será aplicar lágrimas artificiales para corregir este problema. Además, se recomienda acudir al oftalmólogo para que lleve a cabo una revisión y, si es necesario, prescribir un tratamiento más específico.. 

Glaucoma 

El glaucoma es una de las enfermedades oculares que puede causar problemas graves en la vista. 

Uno de los problemas del glaucoma es que no da síntomas hasta que la enfermedad está muy avanzada. Por ello, es importante acudir al oftalmólogo para hacer una revisión rutinaria al menos una vez al año para poder prevenir esta y otras enfermedades oculares que no dan síntomas hasta estados avanzados. 

Cuando la presión intraocular es elevada, esto daña el nervio óptico. A esto es a lo que llamamos glaucoma. Los síntomas del glaucoma aparecen cuando ya existe daño en el nervio óptico. Antes, no notaremos ningún síntoma. 

Los síntomas habituales del glaucoma son los siguientes: 

  • Disminución de la visión o visión borrosa. 
  • Disminución del campo visual empezando por el exterior (visión de túnel)
  • Dolor en el ojo. 
  • Dolor de cabeza. 
  • Enrojecimiento del ojo. 
  • En algunos casos, náuseas y vómitos. 

El glaucoma es una enfermedad ocular grave. Lo óptimo es diagnosticar la presión intraocular alta antes de que llegue a aparecer el glaucoma, algo que solo puede hacerse en una revisión ocular rutinaria al no mostrar síntomas en esta fase inicial. 

Si tenemos síntomas que podrían asociarse a un glaucoma en estado avanzado, es indispensable que acudamos al oftalmólogo lo antes posible. Si se padece glaucoma y no se recibe asistencia médica urgente, la vista del paciente podría verse seriamente afectada de forma irreversible. 

Desprendimiento de vítreo 

El desprendimiento de vítreo se produce cuando el humor vítreo (el gel que rellena el interior del globo ocular) se separa de la retina (la capa interior del globo ocular que transforma la luz en impulsos nerviosos). 

Los principales síntomas del desprendimiento de vítreo son los siguientes: 

  • Aumento repentino de miodesopsias o moscas volantes en el campo de visión. 
  • Visión de destellos o luces. 
  • Visión borrosa. 

En general, el desprendimiento de vítreo no suele requerir intervención médica. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el desprendimiento de vítreo puede ser una fase previa a un desprendimiento de retina, una condición mucho más grave y que compromete seriamente la vista del paciente.

Por ello, si sospechamos que podemos sufrir un desprendimiento de vítreo (por ejemplo, experimentamos estos síntomas después de haber sufrido un golpe o traumatismo en el ojo), lo más recomendable es acudir de inmediato a urgencias para que los médicos puedan realizar una revisión rutinaria. De esta forma, se podrá descartar un posible desprendimiento de retina o cualquier otro problema grave. 

Desprendimiento de retina

El desprendimiento de retina se produce cuando la retina se separa de la capa posterior del ojo. Es un problema que puede surgir por distintos motivos, desde la degeneración natural de la retina a estar causado por un golpe o traumatismo en el ojo. 

Se trata de una condición muy peligrosa, ya que compromete seriamente la vista del paciente si no se recibe atención médica de forma inmediata. 

Los principales síntomas del desprendimiento de retina son los siguientes: 

  • Aumento repentino de miodesopsias o moscas volantes en el campo de visión. 
  • Visión de destellos o luces.  
  • Visión borrosa. 
  • Sombras o zonas oscuras en el centro o en la zona periférica del campo de visión. 
  • Ver como si se mirase a través de una cortina oscura. 

Si se sospecha que se puede estar sufriendo un desprendimiento de retina, es indispensable acudir de inmediato a urgencias para que se pueda recibir atención médica. El desprendimiento de retina se puede tratar mediante cirugía. Sin embargo, esta cirugía debe realizarse en los primeros momentos en los que se produce el desprendimiento. De lo contrario, el pronóstico no garantiza que se pueda recuperar la totalidad de la vista. 

Cataratas

Las cataratas aparecen como consecuencia de la opacificación del cristalino. Es decir, el cristalino va perdiendo su transparencia natural y adquiere un color blanquecino que impide que la luz pase a través de él. 

Se trata de un problema asociado principalmente a la edad. No aparece de golpe, sino que es un proceso progresivo. Lo más habitual es que las cataratas aparezcan en pacientes de más de 60 o 65 años. No obstante también pueden afectar a pacientes jóvenes asociadas a otras patologías. 

Los principales síntomas de las cataratas son los siguientes: 

  • Visión borrosa. 
  • Dificultad para ver por la noche o en espacios poco iluminados. 
  • Fotofobia o mayor sensibilidad a la luz. 
  • Visión nublada, como si se mirase a través de una tela o una cortina.
  • Cambio en la visión de los colores.

Las cataratas se pueden corregir mediante una cirugía que permite eliminar el cristalino natural del ojo y sustituirlo por una lente intraocular con la graduación de cada persona. De esta forma, el paciente puede volver a ver correctamente. 

Degeneración macular asociada a la edad (DMAE)

La degeneración macular asociada a la edad (DMAE) es una de las principales enfermedades oculares que causan ceguera en los países desarrollados. Se produce cuando la mácula, la parte central de la retina, empieza a sufrir daños a causa de la edad. Por ello, se trata de una enfermedad que suele afectar a personas de más de 65 años. 

Los principales síntomas de la DMAE son los siguientes: 

  • Visión borrosa. 
  • Visión nublada u oscurecida. 
  • Mancha negra u oscura que se sitúa en el centro del campo de visión. 
  • Percepción curvada de las líneas rectas. 

Dependiendo del tipo de DMAE (puede ser DMAE seca o DMAE húmeda) y de las condiciones del paciente, el médico determinará un tratamiento. Si se sospecha que se puede sufrir DMAE se recomienda acudir al oftalmólogo lo antes posible. 

enfermedades oculares

¿Cuándo debo acudir a un especialista?

Cuando se trata de la salud de nuestros ojos, podemos decir que debemos acudir a un especialista en los siguientes casos: 

Si tenemos síntomas oculares de cualquier tipo

Siempre que notemos síntomas que pudieran indicar que tenemos problemas o enfermedades oculares de cualquier tipo. En estos casos, lo más recomendable es acudir al oftalmólogo lo antes posible para poder hacer un chequeo del estado de los ojos y, si es necesario, iniciar el tratamiento más adecuado en cada caso. 

Si hemos sufrido un golpe o traumatismo

Aunque no tengamos síntomas, los golpes o traumatismos que afectan a los ojos son potencialmente peligrosos. Si hemos recibido un golpe en la cabeza o directamente en los ojos, lo más aconsejable será que el médico nos realice una revisión completa para poder descartar cualquier posible problema. 

Revisiones rutinarias

Aunque muchas enfermedades oculares presentan síntomas, otras muchas no lo hacen. En estos casos, la única forma de detectarlas es mediante una revisión rutinaria en el oftalmólogo. Por ello, debemos realizar estas revisiones rutinarias independientemente de que tengamos síntomas oculares que se puedan asociar a un problema en los ojos o no. 

En este sentido, lo más recomendable será realizar al menos una revisión rutinaria una vez al año (salvo que nuestro oftalmólogo haya establecido una pauta diferente). Sobre todo, a partir de los 40 o 45 años, que es cuando el envejecimiento ocular empieza a presentar los primeros síntomas. 

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