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Enfermedades de los ojos más comunes: ¿cuáles son y cómo evitarlas?

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Los ojos son unos órganos delicados y muy importantes, ya que son indispensables para llevar a cabo la mayor parte de las actividades que desarrollamos en nuestro día a día. Las enfermedades de los ojos son muy variadas y, según los síntomas, estaremos ante una u otra. 

A continuación te explicamos con detalle algunas de las enfermedades y problemas visuales más comunes que pueden aparecer, así como cuáles son los tratamientos que se suelen utilizar en cada caso. 

Problemas y enfermedades de los ojos más comunes

Aunque los problemas y enfermedades de los ojos son muchos, los más comunes que nos podemos encontrar son los siguientes: 

Miopía

La miopía es un problema de la refracción de la vista. Se produce porque la imagen de los objetos se proyecta delante de la retina. En consecuencia, la persona con miopía sufre visión borrosa al ver objetos a larga distancia. 

Se puede tratar de diferentes formas, tanto usando gafas o lentillas como mediante cirugía refractiva láser. Gracias a la cirugía láser, se puede modificar la superficie de la córnea, lo que permite que la imagen se proyecte correctamente justo sobre la retina, solucionando así el problema de la visión borrosa al mirar de lejos. 

Hipermetropía

La hipermetropía es un defecto refractivo que funciona de forma opuesta a la miopía. En este caso, la imagen se forma detrás de la retina. En consecuencia, la persona que sufre hipermetropía tiene visión borrosa cuando observa objetos de cerca o a poca distancia. 

Su tratamiento es idéntico al de la miopía, pero adaptado al caso de la hipermetropía. Es decir, se pueden utilizar tanto gafas como lentillas, así como cirugía refractiva para corregir este problema de la vista. 

Astigmatismo 

El astigmatismo es un problema refractivo que se produce porque la curvatura del globo ocular no es todo lo perfecta de debería. Esta curvatura irregular puede aparecer tanto en la córnea como en el cristalino. El resultado es que la persona con astigmatismo padece visión borrosa en mayor o menor grado (dependiendo de la cantidad de dioptrías de  astigmatismo que tenga) que se manifiesta tanto a corta como a larga distancia. 

El tratamiento del astigmatismo es similar al de la miopía y la hipermetropía, pudiendo utilizar gafas, lentillas o cirugía refractiva para corregir la visión. 

Presbicia o vista cansada 

La presbicia o vista cansada se produce cuando el cristalino pierde su capacidad de acomodación. Es decir, cuando, al envejecer, el cristalino no es capaz de enfocar correctamente. En consecuencia, las personas con presbicia o vista cansada empiezan a ver mal de cerca, algo que suele notarse al tener la necesidad de alejar los libros o las pantallas para poder leer correctamente. 

Al estar vinculada a la edad, la presbicia empieza a manifestarse a partir de los 40 o 45 años, y suele ir aumentando hasta los 60 años aproximadamente, cuando tiende a estabilizarse. 

La presbicia se puede tratar de distintas formas. Por un lado, se pueden utilizar gafas o lentillas multifocales. Este tipo de gafas y lentillas tienen varias graduaciones en su superficie. De esta forma, la persona que las utiliza puede ver bien de cerca y de lejos dependiendo de la zona de la lente por la que mire. 

Otro posible tratamiento es la cirugía refractiva, que permite adaptar la graduación de los ojos para ver correctamente a larga y corta distancia. En este caso, por lo general, lo que se suele hacer es adaptar un ojo para la visión cercana y el otro para la visión lejana. 

Por último, otra posibilidad para tratar la presbicia o vista cansada son las lentes intraoculares. Estas lentes se colocan dentro del propio ojo, sustituyendo el cristalino natural del ojo. Gracias a que cuentan con diversas graduaciones, el paciente puede ver correctamente tanto de cerca como de lejos sin necesidad de tener que utilizar gafas o lentes. 

Chalazión 

Un chalazión se produce por la obstrucción de alguno de los folículos pilosos del párpado. Por lo general, alguno de las pestañas. Esta obstrucción produce un pequeño grano en el párpado o en el extremo de este. Suele ir acompañado de síntomas como enrojecimiento e inflamación en la zona, así como por la sensación de tener algo extraño metido en el ojo. 

Esta obstrucción suele absorberse por sí sola pasados unos días. No obstante, durante este tiempo, es muy importante extremar la limpieza en la zona (se recomienda lavarse la zona con agua y un jabón neutro frecuentemente). De lo contrario, el chalazión podría llegar a infectarse y convertirse en un orzuelo. 

Orzuelo 

Una de las enfermedades de los ojos más comunes son los orzuelos. Un orzuelo se produce cuando un chalazión, o grano en el ojo, se infecta. 

Al producirse la infección, el abultamiento suele ser mayor, así como el enrojecimiento del ojo y las molestias asociadas, como el picor o el escozor en el ojo. Además, al producirse la infección, suele aparecer un mayor lagrimeo y la producción de mucosidad en el ojo (que puede ser blanca, amarillenta o, incluso, verdosa). 

El tratamiento del orzuelo lo debe prescribir un oftalmólogo. Lo más habitual es que, además de una buena higiene de la zona para evitar que la infección se extienda, el paciente también deba aplicarse algún tipo de medicamento con antibiótico para frenar la infección. Por lo general, estos medicamentos se presentan en forma de pomadas o colirios de aplicación oftálmica. 

Quiste ocular

Un quiste ocular aparece como una bolita pequeña y dura en el párpado. Suelen ser el resultado de un orzuelo mal curado. En la mayoría de los casos, los orzuelos se curan sin problema y los restos de la infección son absorbidos por el propio cuerpo y terminan desapareciendo. 

Sin embargo, en ocasiones, puede darse la situación de que el orzuelo termine creando un quiste que no se reabsorbe correctamente. En estos casos, el tratamiento más recomendable es una pequeña cirugía que permita retirar el quiste. 

Oftalmólogo revisando a una paciente

Fatiga visual 

Uno de los problemas o enfermedades de los ojos más habituales es la fatiga ocular. Este problema suele ser temporal, y está asociado a un sobreesfuerzo por parte de nuestros ojos. Se produce como consecuencia de un cansancio excesivo al tener que mantener la mirada fijada o atenta al realizar alguna actividad concreta. Por ejemplo, leer, estudiar, usar pantallas, conducir, etc. 

Sus principales síntomas son sensación de cansancio en los ojos, enrojecimiento de los ojos, dificultad para mantener abiertos los párpados, fotofobia o sensibilidad a la luz, picor o escozor en los ojos, lagrimeo, visión nublada y sensación de necesidad de cerrar los ojos. En ocasiones, también puede ir acompañado de dolor de cabeza o, incluso, migrañas. 

El mejor tratamiento para la fatiga visual es el descanso. Ya sea durmiendo o, simplemente, cerrando los ojos durante el tiempo suficiente como para que descansen, sus síntomas suelen desaparecer por sí solos pasadas una o dos horas. 

Para prevenir la fatiga visual, lo más recomendable es hacer descansos cada cierto tiempo cuando realizamos alguna actividad que pueda favorecer su aparición. Por ejemplo, cuando utilizamos pantallas como las del ordenador o el teléfono. 

Síndrome del ojo seco

El síndrome del ojo seco se produce cuando la cantidad o calidad de la lágrima no es la correcta. La lágrima del ojo tiene la función de hidratar, lubricar y limpiar el ojo y el párpado. Cuando no cumple correctamente su función, aparecen síntomas como sequedad ocular, picor y escozor, sensación de tener arenilla en el ojo, enrojecimiento, etc. 

Este problema de los ojos es muy común, ya que se ve incrementado por el uso abusivo que se hace hoy en día de las pantallas. Se puede prevenir haciendo descansos habituales, así como forzando un mayor parpadeo que contribuya a una mejor distribución de la lágrima natural. 

Sin embargo, cuando se padece ojo seco, el mejor tratamiento consiste en la complementación de la lágrima natural del ojo con lágrimas artificiales. Las lágrimas artificiales son  un producto que se puede administrar a demanda directamente por vía oftálmica. Imitan la composición de la lágrima natural del ojo, por lo que ayudan a mejorar su hidratación y lubricación, así como a contrarrestar todos los síntomas asociados a este problema. 

Conjuntivitis 

La conjuntivitis se produce cuando se inflama la conjuntiva, que es la membrana más externa del ojo, que recubre el ojo y la parte interna del párpado. Los síntomas de la conjuntivitis suelen ser picor o escozor del ojo, enrojecimiento, inflamación y congestión ocular, lagrimeo abundante, fotofobia o sensibilidad a la luz, dificultad para mantener abierto el párpado y, en algunos casos, presencia de mucosidad. 

Existen distintas causas que pueden producir conjuntivitis. En general, se suele hablar de tres tipos de conjuntivitis distintas: 

  • Conjuntivitis alérgica: la que se produce por contacto con alguna sustancia alérgica. 
  • Conjuntivitis bacteriana: la que se produce por la infección de algún tipo de bacteria. 
  • Conjuntivitis vírica: la que se produce por la infección de algún tipo de virus.

Dependiendo del tipo de conjuntivitis que se padezca, el médico determinará un tratamiento u otro. Por ello, si creemos que padecemos una conjuntivitis, lo que debemos hacer es acudir de inmediato al oftalmólogo para que pueda realizar el diagnóstico y prescribir el tratamiento más recomendable en cada caso. 

Ambliopía

La ambliopía, también conocida como ojo vago, es otra de las enfermedades de los ojos más habituales, sobre todo en el caso de los niños. La ambliopía se produce por un fallo en el funcionamiento conjunto que hacen los ojos y el cerebro. 

En estos casos, uno de los ojos no funciona correctamente, lo que implica que, del uso, el cerebro termine dependiendo visualmente del otro ojo (el más fuerte). Si este desequilibrio no se corrige, el ojo vago termina perdiendo funcionalidad. 

Suele ser un problema que aparece en la niñez. Sus síntomas más habituales son necesidad de entrecerrar un poco los ojos para poder enfocar, cerrar un ojo para ver bien, inclinar la cabeza al intentar mirar o fijar la vista.

Existen varios tratamientos que permiten corregir la ambliopía. Por lo general, lo más común es el uso de gotas que se aplican para dilatar la pupila y el uso de un parche que se coloca  sobre el ojo fuerte. De este modo, se fuerza al ojo vago a trabajar más, lo que contribuye a ganar funcionalidad y corregir el problema. 

Miodesopsias

Las miodesopsias, también conocidas comúnmente como moscas volantes, se manifiestan como aparentes manchas que pasan por delante del campo de visión del paciente. Estas manchas o destellos parecen flotar delante de la persona que las padece, y pueden variar en tamaño y frecuencia según distintas circunstancias. 

En realidad, estas manchas no están delante del paciente, sino dentro de su ojo. Las miodesopsias son en realidad solidificaciones del humor vítreo (el líquido gelatinoso que rellena el interior del globo ocular). Cuando estas solidificaciones flotan en dicho líquido y pasan por delante del campo de visión del paciente, este las ve como si estuvieran frente a sí mismo. 

Se trata de un problema que suele ir en aumento con la edad. Sin embargo, en la mayoría de los casos, no es grave, por lo que no se suele aplicar ningún tratamiento concreto para corregirlas. Solo en aquellos casos más graves, el médico puede prescribir la realización de una vitrectomía (sustitución del humor vítreo por una solución salina). 

No obstante, se trata de una operación que suele llevarse a cabo solo en casos de absoluta necesidad, ya que no está indicada para solucionar un problema considerado menor como puede ser la presencia de miodesopsias en el campo de visión. 

Cataratas

Otra de las enfermedades de los ojos más habituales son las cataratas. Las cataratas se producen como consecuencia de la opacificación del cristalino. Es decir, que el cristalino pierde su aspecto transparente y empieza a ser opaco. Los pacientes con cataratas empiezan a ver borroso, como si tuvieran una especie de tela o cortina que tapase lo que tienen delante. Esto es consecuencia de esta opacificación del cristalino. 

Las cataratas son una enfermedad progresiva y asociada a la edad. Lo más habitual es que empiecen a aparecer a partir de los 60 años y, a partir de ahí, que vayan desarrollándose a mayor o menor velocidad dependiendo de cada persona. 

Se pueden prevenir llevando un estilo de vida saludable y protegiendo los ojos de los rayos ultravioleta. En este sentido, se ha descrito una mayor incidencia de cataratas en personas que han tenido sus ojos expuestos de forma continuada al sol a lo largo de su vida. En este sentido, es muy recomendable el uso de gafas de sol homologadas siempre que se esté en espacios al aire libre. 

Una vez que las cataratas ya han aparecido, el tratamiento indicado es la cirugía. Mediante cirugía se retira el cristalino natural del ojo y se sustituye por una lente intraocular que, en el caso de ser una lente multifocal, permite a la persona ver correctamente tanto de lejos como de cerca.

Degeneración macular asociada a la edad (DMAE)

La DMAE es una de las principales enfermedades de los ojos que causa ceguera en los países industrializados. Se trata de una enfermedad que va dañando de forma progresiva la mácula (la parte central de la retina y fundamental para ver correctamente). 

Sus principales síntomas son la distorsión de la imagen que observamos, así como la apreciación de una mancha negra que empieza en el centro de la imagen y que tiende a ir extendiéndose hacia la zona periférica de la vista. 

Se trata de un problema asociado a la edad. Además, también tiene un importante componente genético, por lo que tener antecedentes de familiares que la han padecido es un factor de riesgo. Además, enfermedades como el tabaquismo aumentan hasta cinco veces la probabilidad de padecerla. 

Dependiendo de cómo se manifiesta, podemos distinguir dos tipos de DMAE: 

  • DMAE seca: cuando no se produce vascularización en la retina. 
  • DMAE húmeda: cuando sí se produce vascularización en la retina. 

En el caso de la DMAE húmeda, suele tratarse mediante el uso de fármacos antiangiogénicos. Mientras que, en el caso de la DMAE seca, actualmente no existe un tratamiento concreto que pueda considerarse como plenamente eficaz para frenar su desarrollo. 

Retinopatía diabética

La retinopatía diabética surge como consecuencia de la diabetes. La diabetes es una enfermedad que afecta a los tejidos de todo el cuerpo. Cuando los tejidos dañados por la diabetes son los de la retina del ojo, es cuando hablamos de retinopatía diabética. 

La retinopatía diabética se puede prevenir si se previene la diabetes, así como siguiendo el tratamiento recomendado una vez que la diabetes ha sido diagnosticada. La retinopatía diabética no suele mostrar síntomas en sus fases iniciales. En sus fases avanzadas, los principales síntomas son visión borrosa, aparición de miodesopsias y, en los casos más graves, ceguera. 

Existen diversos tratamientos que ayudan a controlar los problemas derivados de la retinopatía diabética. Los más habituales son inyecciones intraoculares, tratamientos con tecnología láser y cirugía. 

Blefaritis

En general, podemos definir la blefaritis como una inflamación del párpado. Esta inflamación puede producirse por distintas causas. Por ejemplo, una reacción alérgica, irritación de la zona o, incluso, una infección. Sus síntomas más comunes son ojos y párpados enrojecidos, picor y escozor en los ojos y alrededor de estos, y presencia de costras o mucosidad en los párpados y las pestañas. 

El tratamiento de la blefaritis dependerá de la causa que determine el médico. Por lo general, se prescribirá limpieza de la zona con agua y jabón, aplicación de compresas tibias y, según el caso, medicamentos con antibióticos por vía oftálmica en el caso de que se trate de una infección bacteriana. 

Blefaroespasmo

El blefaroespasmo se manifiesta como la contracción involuntaria de los párpados. El blefaroespasmo puede aparecer en distintos grados, siendo benigno cuando no pasa de un simple “tic en el ojo” y más peligroso cuando puede llegar a cerrar por completo el ojo. Lo que dificulta la realización de algunas actividades, como, por ejemplo, la conducción. 

Las causas del blefaroespasmo son muy variadas, y pueden determinar que aparezca de forma puntual o que se convierta en crónico. Entre las causas más habituales cabe destacar el estrés crónico, el exceso de cafeína, el síndrome de ojo seco (sequedad ocular en general) y la falta de sueño. En otros casos, puede que exista un problema más grave, como un problema neurológico o un daño en los músculos de la zona (por ejemplo, después de una cirugía ocular). 

El tratamiento del blefaroespasmo dependerá de la causa que motive su aparición. Por ejemplo, en el caso de que se trate de un problema de sequedad ocular, es recomendable usar lágrimas artificiales o geles de carbómero para mejorar la lubricación e hidratación de la zona. En los casos más graves, se puede recurrir a inyecciones de toxina botulínica en la zona, así como a cirugía. 

Desprendimiento de vítreo

Otro de los problemas o enfermedades de los ojos que afecta a muchos pacientes es el desprendimiento de vítreo. El desprendimiento de vítreo se produce cuando el humor vítreo (el líquido gelatinoso que rellena el interior del globo ocular) se separa de la esfera hueca que constituye el interior del ojo. Sus principales síntomas son la aparición repentina y marcada de miodesopsias o moscas volantes, así como ver destellos de luz en la zona lateral o periférica del campo de visión. 

El desprendimiento de vítreo puede suceder por diversos motivos. Algunos de los más habituales son un golpe o traumatismo en la zona ocular o, simplemente, como consecuencia de tener una edad avanzada. 

En los casos más graves, se puede realizar una cirugía para corregirlo. Sin embargo, lo más habitual es que este problema se corrija por sí solo sin necesidad de una intervención. No obstante, es importante que la persona que haya sufrido un desprendimiento de vítreo tenga un seguimiento rutinario por parte de su oftalmólogo, ya que puede ser un paso previo a un desprendimiento de retina, una situación mucho más problemática para la vista. 

Desprendimiento de retina 

Una de las enfermedades de los ojos más preocupantes y urgentes de atender es el desprendimiento de retina, ya que se trata de un problema que podría llegar a producir ceguera en la persona afectada. El desprendimiento de retina se produce cuando la retina se separa de la pared del interior del ojo. 

El desprendimiento de retina suele suceder de forma repentina. Sus principales síntomas son la aparición súbita y en aumento de miodesopsias o moscas volantes, la aparición de destellos de luz y, en algunos casos, la aparición de una especie de mancha o cortina negra que  cubre parte del campo visual. Si se experimentan estos síntomas se debe acudir de inmediato a un médico de urgencias, ya que una intervención temprana puede ser clave a la hora de evitar problemas mayores. Dependiendo del grado del desprendimiento de la retina, este se puede tratar mediante técnicas láser o cirugía tradicional.

Las causas del desprendimiento de la retina son variadas. Algunas de las más comunes son recibir un golpe o traumatismo ocular, haber sufrido un desprendimiento de vítreo o sufrir miopía magna, entre otras. Además, a medida que envejecemos, aumenta la probabilidad de sufrir este problema ocular.

Glaucoma 

El glaucoma es una de las enfermedades de los ojos que más peligro tiene, ya que no provoca ningún tipo de síntoma hasta estar muy avanzada. 

El glaucoma se produce por un aumento descontrolado de la tensión intraocular del ojo. Esta tensión intraocular del ojo, al ser más elevada de lo correcto, afecta al nervio óptico y lo puede dañar gravemente. 

El glaucoma avanzado se presenta con un síntoma muy característico, que es la visión de túnel. El campo visual se va reduciendo de fuera a dentro poco a poco y, muchas veces. sin que el paciente lo perciba. En cualquier caso, se trata de un problema de la vista que es mejor diagnosticar antes, por lo que las revisiones rutinarias en el oftalmólogo con mediciones de la tensión ocular cumplen una función esencial en su prevención. 

Dependiendo del grado de glaucoma, el tratamiento podrá ser la administración de gotas oculares para reducir la presión intraocular del ojo o, en los casos más avanzados, mediante cirugía.

Retinosis pigmentaria

La retinosis pigmentaria hace referencia a un conjunto de enfermedades de los ojos que afectan a la retina y que producen una degeneración progresiva de la misma. Tiene un origen genético, y sus primeros síntomas suelen aparecer en la niñez. Entre los más comunes, cabe destacar la pérdida de visión nocturna y la pérdida de visión lateral. 

El tratamiento dependerá de cada persona y caso concreto. En muchos casos, el tratamiento consistirá en el uso de ayudas para la baja visión y en un seguimiento de rehabilitación de la vista.

Retinoblastoma

El retinoblastoma es un tipo de cáncer poco frecuente que se produce en la retina. Suele ser más común en niños menores de 5 años, y es extremadamente raro en niños de más de esta edad y en adultos. Puede afectar a uno o a ambos ojos. 

Uno de los principales indicios que pueden hacer pensar que se sufre un retinoblastoma es que la pupila aparece blanquecina en las fotos con flash o, simplemente, cuando se ilumina la pupila con una luz. Algunos de los síntomas asociados a esta enfermedad de los ojos son hinchazón ocular, dolor y lagrimeo abundante.

Dependiendo de cada caso en concreto, el tratamiento puede ser mediante técnicas láser, radiación, crioterapia, quimioterapia o, en los casos más graves, enucleación (extirpación del ojo).

Uveítis

Otra de las enfermedades de los ojos más comunes es la uveítis. La uveítis aparece como una inflamación del interior del globo ocular. Por lo general, se trata de un problema asociado a una infección en el interior del ojo, y la inflamación aparece como respuesta del sistema inmune al combatir la infección. En algunos casos, puede aparecer como una enfermedad autoinmune. 

Los principales síntomas asociados a la uveítis son visión borrosa, miodesopsias, dolor ocular, ojos rojos y fotofobia o sensibilidad a la luz. 

El tratamiento dependerá del diagnóstico de cada paciente. Lo más común es la aplicación de fármacos, que podrán administrarse mediante gotas oculares, inyecciones o pastillas. 

¿Cuándo debo acudir a un especialista?

Como se puede ver, la cantidad y variedad de problemas y enfermedades de los ojos es muy amplia. Por ello, si sentimos cualquier molestia en los ojos, lo más recomendable será acudir al oftalmólogo lo antes posible para que realice una revisión. 

En este sentido, cabe mencionar que es recomendable realizar una revisión rutinaria de forma anual. Esta es la mejor manera de asegurarnos de que nuestros ojos están sanos y de poder detectar de forma temprana cualquier enfermedad oftalmológica que no dé síntomas hasta fases avanzadas. Esto permitirá aplicar los tratamientos correspondientes de la forma más efectiva posible, ya que, en general, podemos decir que siempre es mejor diagnosticar y tratar un problema o enfermedad de los ojos en las fases iniciales que en fases avanzadas. 

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