¿Qué son las cataratas?

La aparición de las cataratas forma parte del proceso natural de envejecimiento del ser humano. También existen otros factores que las propician, como la diabetes, las infecciones o traumatismos oculares y la herencia genética.

La única alternativa de tratamiento para las cataratas es la cirugía a través de facoemulsificación e implante de una lente intraocular. La simplificación de las técnicas quirúrgicas, unida a la búsqueda de la mejor calidad de vida para los pacientes, ha dado lugar a un cambio en los criterios que siguen los oftalmólogos a la hora de indicar la operación de cataratas. Hace algunos años, se recomendaba esperar a tener una catarata muy avanzada para poder realizar la cirugía.

Actualmente, la operación de cataratas se realiza lo más precozmente posible, una vez que el paciente comienza a notar sus síntomas y a percibir un deterioro de su calidad de visión, independientemente de si tiene o no problemas refractivos (presbicia, miopía, hipermetropía y/o astigmatismo). De este modo, los largos periodos de espera y con un deterioro visual progresivo que desembocaban en una intervención compleja y con un postoperatorio complicado, han dado paso a un procedimiento que se realiza cuanto antes y que dura unos diez minutos, con un postoperatorio breve y llevadero que permite una rápida restauración de un buen nivel de visión.

La cirugía de cataratas mediante facoemulsificación e implante de lente intraocular que sustituye al cristalino es la intervención más frecuente en el ámbito de la oftalmología y el procedimiento con mayor impacto global en la calidad de vida. Esta cirugía supone un cambio en la vida de los pacientes, ya que con un procedimiento sencillo recuperan la vista que habían perdido por las cataratas y se pueden tratar otros problemas asociados, como la presbicia (vista cansada), la miopía, la hipermetropía y/o el astigmatismo.

SÍNTOMAS DE LAS CATARATAS

Entre los síntomas de las cataratas destaca la pérdida de la agudeza visual. El paciente ve nublado, borroso por uno o ambos ojos; ve peor por la noche o en condiciones de poca luz; sus ojos se hacen más sensibles a los resplandores y percibe los colores con menos nitidez y cada vez más desvanecidos y amarillentos. En definitiva, las cataratas provocan importantes dificultades visuales y, con ello, un deterioro de la calidad de vida.

La mayoría de las cataratas relacionadas con la edad y con el envejecimiento se desarrollan gradualmente. Como resultado, es posible que el paciente no perciba de inmediato los primeros síntomas ni los cambios en la visión. Además, la percepción de la aparición de las cataratas variará de una persona a otra, ya que dependerá del tamaño y la localización de las áreas de opacidad del cristalino. Por ejemplo, si la opacidad se localiza en el borde externo del cristalino, es habitual que el paciente no perciba la catarata en sus primeras fases de evolución.

Es importante incidir en que no todos los cambios en la visión de las personas de edad avanzada pueden estar provocados por las cataratas. Por esta razón, ante cualquier síntoma o variación de la percepción es fundamental que el paciente acuda a un especialista en oftalmología para que le realice un examen ocular completo, incluyendo un fondo de ojo, y le indique un posible tratamiento. Actualmente, la operación de cataratas se realiza lo más precozmente posible, una vez que se comienza a percibir un deterioro de la calidad de visión. De este modo, los largos periodos de espera y con un deterioro visual progresivo que desembocaban en una intervención compleja y con un postoperatorio complicado, han dado paso a una cirugía que se realiza cuanto antes y que dura unos diez minutos, con un postoperatorio breve y llevadero que permite una rápida restauración de un buen nivel de visión.

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