EDEMA MACULAR DIABÉTICO

Icono DMAE

El edema macular diabético (EMD) es una complicación de la diabetes que se produce a nivel del sistema visual y puede provocar pérdida de agudeza visual.

¿QUÉ ES Y CUÁLES SON SUS CAUSAS?

El edema macular diabético (EMD) es una complicación de la diabetes que se produce a nivel del sistema visual. El paciente diabético puede sufrir los efectos de su enfermedad en diversos órganos de su cuerpo, incluidos los ojos. La retinopatía diabética es una patología que consiste en la obstrucción de los vasos sanguíneos de la zona retiniana, en la falta de riego sanguíneo (isquemia) y en la formación de nuevos vasos que son más débiles y se rompen con facilidad provocando hemorragias y encharcamientos en la retina (edemas). Este complejo proceso de deterioro de la retina puede llevar a la aparición del denominado edema macular diabético, la causa más importante de pérdida visual en las personas que sufren diabetes, que se produce cuando la acumulación de fluidos y líquidos afecta a la zona central de la retina, la mácula ocular, que es también la encargada de la visión del detalle, de los colores y del movimiento.

Cuando el paciente padece edema macular diabético, suele notar una bajada de la visión, especialmente de la visión central, y, muchas veces, percibe los objetos deformados (un fenómeno que se conoce como metamorfopsia).

EL TRATAMIENTO

Para evitar que la diabetes afecte al sistema visual del paciente, o al menos detectar el daño cuanto antes, las personas que padecen esta enfermedad deben tener un control estricto de la glucemia. En el caso de que la retinopatía diabética esté causada por la hipertensión arterial, ésta deberá ser controlada y también la posible insuficiencia renal.

En el caso de los pacientes diagnosticados de Diabetes tipo 2, es necesario realizar cuanto antes un estudio del fondo de ojo. En los pacientes que padezcan Diabetes tipo 1, el examen oftalmológico se deberá realizar a los 5 años de su diagnóstico. Las revisiones posteriores deben llevarse a cabo anualmente si el fondo de ojo es normal o si hay una retinopatía diabética leve. Si la retinopatía diabética es moderada, las revisiones se realizarán cada seis meses y cada cuatro meses si se sospecha de la forma proliferativa (cuando la enfermedad se extiende más allá de la retina y se manifiesta el crecimiento de nuevos vasos anómalos o neovasos).