Operación de estrabismo

Te contamos en qué consiste la operación de estrabismo, para qué sirve y en qué casos se suele indicar.

¿En qué consiste la cirugía del estrabismo?

La operación de estrabismo es una de las alternativas de tratamiento de este problema oftalmológico. Consiste en un realineamiento de la desviación que padecen los ojos para conseguir que esta no sea estéticamente aparente.

Pero, debemos tener en cuenta que el estrabismo, además de tener una consecuencia estética puede tener una consecuencia visual y ambas deben ser tratadas.

¿En qué consiste la cirugía del estrabismo?

¿Cómo se realiza el tratamiento de la consecuencia visual del estrabismo?

La principal alteración visual que provoca esta enfermedad es producto del estrabismo infantil y es la ambliopía u ojo vago.

Este defecto que afecta a la visión binocular debe corregirse durante la llamada época de plasticidad cerebral (antes de los 8 años aproximadamente) y para ello se utilizan diversas alternativas de tratamiento entre las que se encuentran:

  • Las oclusiones del ojo dominante, sobre todo mediante la aplicación de parches.
  • El uso de gafas.

Estos tratamientos habitualmente no curan el estrabismo, sino que solo permiten abordar la alteración visual que este provoca, y, por tanto, no hacen disminuir la desviación y el problema estético.

¿Cómo se realiza el tratamiento de la consecuencia estética del estrabismo?

Existen dos opciones para la corrección de la consecuencia estética del estrabismo, la desviación:

  • Las inyecciones de toxina botulínica. Esta sustancia permite provocar un debilitamiento temporal de la fuerza de los músculos para conseguir un reequilibrio de las acciones musculares y, por tanto, de la desviación ocular.
  • La cirugía

La utilización de una u otra técnica dependerá:

  • De la edad del paciente (de si son adultos o niños).
  • De la cantidad de desviación.
  • De la posible asociación de la dolencia a un estrabismo vertical.

En general, los especialistas en oftalmología emplean la toxina botulínica en estrabismos convergentes con pacientes de menos de 4 años que sufren desviaciones no muy grandes y sin componente vertical asociado.

En el resto de los casos, la opción suele ser la operación, independientemente de si el paciente es un niño o un adulto.

Debemos tener en cuenta que normalmente siempre se busca una mejoría estética, independientemente de otros factores.

¿Cómo se realiza la cirugía del estrabismo?

En el caso del estrabismo, la operación quirúrgica sólo es necesaria si una vez corregidos los defectos ópticos (con gafas) y la ambliopía (con parches o con cualquier otra opción) persiste la desviación ocular.

  • En la cirugía del estrabismo se operan los músculos oculomotores o músculos extrínsecos del globo ocular, que son los seis músculos encargados de mover el globo ocular.
  • La intervención consiste en reforzar o debilitar cada uno de estos músculos que suelen ser los responsables de que el ojo se desvíe. A través de este procedimiento se provoca un cambio en la acción de estos músculos y, en ocasiones, se cambia su posición y sus movimientos.
  • La cirugía se efectúa por fuera de los ojos y el número de músculos sobre los que se actúa dependerá del tipo de estrabismo y de la desviación.
  • Para la realización de la intervención resulta de especial interés registrar con total exactitud las desviaciones oculares. Para ello, y desde hace relativamente poco tiempo, se emplean dos modernos métodos: la videoculografía y la nistagmografía.
  • Después de la operación, el paciente no necesita permanecer ingresado y puede volver a su casa.

¿Qué resultados se obtienen?

La mayoría de las veces, a través de estos procedimientos se consigue una mejoría notable desde el punto de vista estético, aunque no debemos olvidar que el estrabismo no es sólo una desviación de los ojos, sino que también suele tener consecuencias funcionales sobre la visión. Estos problemas requieren un seguimiento y un tratamiento independientemente de las prácticas quirúrgicas desde el punto de vista del alineamiento.

La mayor parte de los pacientes operados suelen obtener una mejora significativa.

Ocasionalmente, la cirugía es parcialmente exitosa o el paciente vuelve a percibir cambios en el alineamiento ocular pasado un tiempo. De hecho, alrededor de un 20% de todos los tipos de estrabismo (de más a menos complejos) pueden requerir ser reintervenidos. Esto no implica un fracaso de la intervención, sino que es algo inherente a la propia patología.

En estos casos el oftalmólogo puede indicar la necesidad de realizar una cirugía adicional como cura para el estrabismo.

¿Qué riesgos tiene la cirugía del estrabismo?

Ninguna intervención quirúrgica está exenta de riesgos. En este caso, debemos tener en cuenta:

  • Los riesgos inherentes a la propia intervención.
  • Los riesgos vinculados a la anestesia.

Riesgos de la intervención

  • El riesgo más frecuente, si bien no es un riesgo en sí sino el resultado de la propia intervención, es que quede cierta desviación residual. Dependiendo de si es apreciable o no, se puede requerir una nueva intervención para terminar de corregir por completo el estrabismo del paciente.
  • Los riesgos vinculados a la anestesia.
  • Perforación ocular al anclar nuevamente el músculo.

Estos riesgos son poco frecuentes, especialmente cuando la operación la realizan oftalmólogos especializados.

Riesgos de la anestesia

Variarán mucho dependiendo del tipo de anestesia que se emplee:

  • Anestesia local, en pacientes adultos y que puedan colaborar.
  • Anestesia general, en niños o pacientes que no puedan colaborar.

Para valorar estos riesgos será necesaria la presencia de un médico anestesista acostumbrado al manejo de este tipo de intervenciones y a este tipo de pacientes, ya que en ocasiones se realiza en niños pequeños.

Este contenido ha sido elaborado por el Dr. Carlos Laria

Oftalmólogo especializado en Oftalmología Pediátrica y Estrabismo. Director de la Unidad de Oftalmología Pediátrica y Estrabismo de Clínica Baviera.

El Dr. Carlos Laria cuenta con una amplia experiencia asistencial, quirúrgica, docente e investigadora en el ámbito de las patologías oculares en niños y en el ámbito del estrabismo, tanto en niños como en adultos. Ha realizado más de 340 publicaciones y comunicaciones en congresos y seminarios nacionales e internacionales y es autor de 14 libros, manuales y capítulos de libros nacionales e internacionales.

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