Parálisis facial: tipos, causas y tratamiento

La parálisis facial se refiere a la imposibilidad de mover uno o varios músculos de la cara debido a un síndrome que afecta al nervio facial. También puede producirse por un daño en la zona del cerebro que envía las señales a los músculos de la cara. Desde el punto de vista oftalmológico, esta parálisis afecta al músculo orbicular, encargado del correcto cierre de los párpados, lo que puede tener múltiples consecuencias visuales.

Causas

El nervio facial está unido directamente con el cerebro y su función es controlar la musculatura de la cara, la producción de lágrimas y saliva, la percepción auditiva, el cierre y apertura de los ojos y el sentido de gusto, alojado en la lengua.

Este nervio facial puede verse afectado por múltiples situaciones que provocan su mal funcionamiento. Entre estas causas de la parálisis facial podemos encontrar:

  • Parálisis de Bell. Es la causa más común de la parálisis facial. Tiene un origen desconocido y se puede presentar de forma aguda y brusca a cualquier edad. En la mayoría de los casos, esta parálisis es temporal y el paciente alcanza la recuperación completa en unos seis meses como máximo. Existe una pequeña cantidad de casos en los que este problema deja secuelas de por vida.
  • Herpes zóster ótico. Se trata de una manifestación infrecuente del herpes zóster que afecta a los ganglios nerviosos encargados de controlar los nervios de la audición y el equilibrio. Por lo tanto, tiene consecuencias, sobre todo, a nivel auditivo.
  • Otitis.
  • Traumatismos craneales.
  • Accidente cerebrovascular.
  • Tumores cerebrales o que presionan o son adyacentes al nervio facial (neurinoma del acústico).
  • Otras enfermedades del organismo que puedan afectar de forma secundaria al nervio facial, como la enfermedad de Lyme o la sarcoidosis. .

Tipos de parálisis facial

Existen dos tipos de parálisis facial que se clasifican en función de si el nervio facial se ha visto afectado directa o indirectamente:

  • Parálisis facial periférica. Se produce cuando la lesión afecta directamente al nervio facial y se manifiesta en todos los músculos de la cara en el mismo lado donde se encuentra la lesión (músculos orbiculares, de la boca y mejilla?). La más habitual es la parálisis periférica idiopática, primaria o de Bell.
  • Parálisis facial central. Afecta a las fibras que unen la corteza cerebral con el nervio facial. Se manifiesta en síntomas que afectan a los músculos de la parte inferior de la cara (boca y mejilla) en el lado contrario a donde está la lesión y no suele tener consecuencias sobre el sistema visual, ya que el paciente no tiene dificultades para cerrar el ojo o para levantar la ceja.

Síntomas

Los síntomas de la parálisis facial pueden variar mucho dependiendo de las características de la persona y del alcance de la lesión y pueden ir desde una manifestación débil a una total, llegando a producir graves alteraciones de la calidad de vida del paciente (dificultad para comer, beber, hablar o expresar sus emociones).

Los principales, entre otros, son:

  • Pérdida o disminución de movilidad voluntaria de los músculos faciales que puede ocurrir en cuestión de horas o días.
  • Ausencia de expresiones faciales: el paciente no puede subir las cejas, arrugar la frente o sonreír.
  • Dolor facial.
  • Dolor en el oído y presencia de ruidos fuertes.
  • Dolor de cabeza.
  • Ausencia de sensibilidad auditiva.
  • Pérdida o disminución del sentido del gusto.
  • Ausencia de saliva o babeo.

Síntomas oculares

Desde el punto de vista oftalmológico, la parálisis facial puede provocar diferentes síntomas, todos ellos relacionados con la incapacidad del paciente para realizar movimientos voluntarios de los párpados:

  • Logoftalmos. Se trata del cierre incompleto de los párpados lo que provoca la sobreexposición del ojo al aire y la falta de hidratación de la superficie ocular. Puede derivar en úlceras corneales.
  • Ectropión. Se produce cuando el párpado inferior desciende debido a la falta de tono muscular.
  • Cambios en la cantidad de lágrimas: epífora o lagrimeo.
  • Ojo seco provocado porque el paciente no puede cerrar el ojo.

Diagnóstico y tratamiento

El diagnóstico de la parálisis facial suele realizarlo el neurólogo o el otorrinolaringólogo después de que el paciente haya recibido una atención médica de urgencia.

Para ello se pueden realizar diferentes pruebas:

  • Pruebas para medir la afectación del nervio facial.
  • Pruebas auditivas.
  • Prueba de salivación.
  • Test de Schimer, para medir la cantidad de lágrimas que producen ambos ojos.
  • Estudio radiológico de imagen del cerebro mediante un TAC o una resonancia magnética nuclear (RMN)

En este caso, el oftalmólogo realizará el seguimiento y el tratamiento a nivel ocular del problema adaptando el procedimiento médico o el tratamiento quirúrgico a las manifestaciones oculares del problema que puedan ir surgiendo.

Por lo tanto, el tratamiento oftalmológico de la parálisis facial debe ser complementario al resto de procedimientos indicados por el neurólogo y puede ir desde el uso de lágrimas artificiales para lubricar el ojo hasta una cirugía sobre los párpados, el uso de gafas de sol, pomadas epitelizantes, parches o la colocación de una pesa en el párpado superior.